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Pájaros en la azotea
domingo, 10 de septiembre de 2017
sábado, 9 de septiembre de 2017
Neuromarketing
Introducción
Actualmente, la mercadotecnia rodea cada minuto de nuestro día.
La explosión tecnológica e informática permite que las marcas puedan poner
diversos contenidos al alcance de personas de características deseadas en su
mercado meta. Por lo tanto, una de las decisiones más importantes que se toman
en una organización radica en decidir qué buscamos que nuestros futuros
clientes sientan al ofrecerles nuestros productos o servicios. Cada día se
vuelve de mayor importancia el conocimiento que adquirimos con respecto a las
actividades y a los sentimientos de nuestros prospectos, concepto que
coloquialmente se conoce como el “dolor” de la persona. De esa necesidad de las
empresas, la ciencia tomó en sus manos el estudio del cerebro del consumidor y
su comportamiento, así como la reacción sentimental que produce, y a dicho
estudio se le llamó neuromarketing.
El neuromarketing es la base de un tipo de marketing de nueva generación
conocido como marketing emocional, donde
la cuestión base es: ¿cómo puedo llegar al corazón de mi cliente para
emocionarlo?
Asimismo, debido a la responsabilidad que conlleva el
estudio del cerebro y la información arrojada por el mismo, surge la necesidad
de proteger a la persona antes de enfocarse en los beneficios buscados por la
empresa. Por esa razón, a través de este escrito se busca también concientizar
a la población y a las empresas a anteponer el bienestar de las personas al
cumplimiento de las metas organizacionales, como incrementar el volumen de
ventas o presentar un nuevo producto o servicio.
Dentro de la mente del consumidor
El neuromarketing es un campo emergente que une el estudio
del comportamiento del consumidor con la neurociencia. Controversial cuando
surgió por primera vez en 2002, el campo está ganando rápida credibilidad y
adopción entre los profesionales de la publicidad y el marketing. Cada año se
invierten más de 400 mil MDD en campañas publicitarias. (Morin, 2011)
Sin embargo, los métodos convencionales para probar y predecir la eficacia de
esas inversiones han fracasado generalmente porque dependen de la disposición y
la competencia de los consumidores para describir cómo se sienten cuando están
expuestos a un anuncio. Neuromarketing ofrece métodos de vanguardia para probar
directamente las mentes sin requerir una participación cognitiva o consciente
exigente.
La primera pieza académica de la investigación del
neuromarketing fue realizada por Read Montague, profesor de neurociencia en el
Baylor College of Medicine en 2003 y publicado en Neuron en 2004. El estudio
pidió a un grupo de personas beber Pepsi o Coca Cola mientras sus cerebros
fueron escaneados en una máquina fMRI. Aunque las conclusiones del estudio eran
intrigantes, el Dr. Montague no proporcionó una justificación para la manera en
que nuestro cerebro maneja las opciones de marca. Sin embargo, el estudio
reveló que diferentes partes del cerebro se encienden si las personas son
conscientes o no son conscientes de la marca que consumen. Específicamente, el
estudio sugiere que una marca fuerte como Coca Cola tiene el poder de
"poseer" una parte de nuestra corteza frontal. El lóbulo frontal es
considerado el asiento de nuestra función ejecutiva que maneja la atención,
controla nuestra memoria a corto plazo y permite la planificación. De acuerdo
con el estudio, cuando la gente sabe que está bebiendo Coca Cola, en realidad
dicen que prefieren la marca Coca-Cola sobre Pepsi. Sin embargo, cuando no
saben qué marca están consumiendo, informan que prefieren Pepsi en su lugar. En
este último caso, la parte del cerebro que es más activa no es la función
ejecutiva, sino una estructura más antigua que anida en el sistema límbico, área
del cerebro responsable de nuestro comportamiento emocional y instintivo. El
estudio de Coca-Cola y Pepsi puede no haber sido suficiente para convencer a
muchos investigadores de marketing de que la neurociencia podría ayudar a
romper el código neural de nuestras decisiones, pero sin duda era suficiente
para preocupar a muchos sobre su poder potencial.
Durante décadas, los métodos de investigación de marketing
han tenido como objetivo explicar y predecir la eficacia de las campañas
publicitarias. En su mayor parte, sin embargo, las técnicas convencionales han
fracasado debido a que las emociones son mediadores fuertes de cómo los
consumidores procesan los mensajes, la comprensión y el modelado de respuestas
cognitivas a los mensajes comerciales siempre ha sido un desafío metodológico.
Por ejemplo, los investigadores han confiado principalmente en la capacidad de
los consumidores para informar cómo se sienten acerca de una pieza particular
de la publicidad, ya sea en un entorno confidencial como una entrevista cara a
cara, una encuesta o en un grupo como un grupo de enfoque (técnica empleada
para conocer la opinión grupal de características similares con respecto a un
tema, producto o servicio). Desafortunadamente, estos métodos tienen
limitaciones considerables. En primer lugar, suponen que las personas son
realmente capaces de describir su propio proceso cognitivo que ahora sabemos
que tiene muchos componentes subconscientes. En segundo lugar, numerosos
factores motivan a los participantes de la investigación a distorsionar el
reporte de sus sentimientos, incluyendo incentivos, restricciones de tiempo o
presión de los compañeros.
En este contexto desafiante, la aparición de técnicas de imagen
neurológica ha ofrecido interesantes alternativas metodológicas. Tales técnicas
finalmente permiten a los mercadólogos investigar los cerebros de los
consumidores con el fin de obtener información valiosa sobre los procesos
subconscientes explicando por qué un mensaje finalmente tiene éxito o falla. Lo
hacen eliminando el mayor problema que enfrenta la investigación de publicidad
convencional, que es confiar en que la gente tiene tanto la voluntad como la
capacidad de informar cómo se ven afectados por una pieza específica de la
publicidad.
Mientras que el campo de la neurociencia ha crecido
dramáticamente en la última década, todavía no ha penetrado completamente los
pasillos oscuros y solitarios de la investigación de la publicidad. ¿Por qué? Primeramente,
porque muy pocos investigadores de marketing tienen una educación formal en
neurociencia cognitiva. En segundo lugar y lo que es más importante, los
investigadores de marketing temen desde hace mucho tiempo la protesta pública
contra las cuestiones éticas y de privacidad introducidas por el uso de la
tecnología de neuroimagen con fines comerciales. Como resultado, pocos estudios
científicos de neuromarketing sobre eficacia publicitaria han sido publicados.
La pregunta en el aire: ¿correcto o no?
Los resultados de dichos estudios siguen un modelo
tradicional enfocado en el desarrollo y difusión de la comunicación de
marketing para las masas. Los anuncios u otros intentos de persuasión se
evalúan usando una variedad de técnicas, incluyendo papel y lápiz o medidas
fisiológicas de línea de base. Si bien pueden surgir conflictos éticos
potenciales, la práctica principal es que los consumidores de pruebas estén conscientes
y estén de acuerdo con estas evaluaciones antes y durante la exposición a los
estímulos de comercialización en la fase de cribado. La falta de transparencia
puede ocurrir, por ejemplo, en el uso de espejos unidireccionales u otras
formas de observación discreta de reacciones, pero tales procedimientos
típicamente involucran comportamientos en un ambiente más público y por lo
tanto no necesariamente pueden ser vistos como una violación a los derechos
individuales de privacidad.
La misma perspectiva puede ser verdadera del modelo revelado
de las preferencias por el cual los consumidores revelan voluntariamente una
multitud de información privada sobre sí mismos en lo que creen ser relaciones
recíprocas con las firmas. Estos datos a menudo se utilizan en los intentos de
persuasión posteriores que se dirigen directamente a los consumidores
individuales. Dado que estas personas han aceptado este acuerdo en virtud de su
participación, se puede asumir que reconocen y aceptan voluntariamente el uso
de sus perfiles de manera que amplíen las oportunidades para que puedan hacer
negocios con minoristas focales u otros comerciantes involucrados.
Sin embargo, un marco de libre albedrío sugiere posibles
violaciones éticas que son una función de la falta de verdadera conciencia y
consentimiento por parte de los sujetos y los consumidores objetivo. Incluso
bajo el Modelo Tradicional, es poco probable que los participantes en el
desarrollo de diversos estímulos de marketing entiendan completamente los usos
de la información recolectada durante la fase de cribado y cómo podrían ser
utilizados durante los intentos de persuasión en el futuro. Además, mientras
que las respuestas proporcionadas se aplican típicamente en forma resumida
solamente, los derechos de usar esta información pasan a la agencia o firma sin
una evaluación informada de las consecuencias potenciales por los consumidores
de la prueba. Los resultados de la manipulación de datos y el uso son
considerablemente mayores para el modelo de preferencias reveladas, ya que la
información es más susceptible de ser de naturaleza sensible, vendida a
terceros comercializadores y utilizada para perfilar a los consumidores
específicos sin ni siquiera un conocimiento superficial.
Investigación de campo: Muncher House
Ahora bien, en la investigación que realicé a través de visitas
de campo, elegí observar el comportamiento de los consumidores de mi
restaurante favorito en Monterrey, llamado Muncher
House. El restaurante se especializa en comida popular preparada con métodos
artesanales, pues uno de los socios es un chef profesional. La razón por la
cual elegí este local es que me parece impresionante que, a pesar del día de la
semana o de la hora, siempre hay una fila de espera e, increíblemente, a los
comensales no les molesta esperar con tal de comer ahí. Además, es mi
restaurante favorito porque tiene un gran peso emocional para mí, pues fue ahí
donde inició mi relación con mi novio. Por lo mismo, decidí ir a cenar con él y
tomar nota de lo que observaba.
En primer lugar, llegamos a las 7:00 pm y el lugar estaba
lleno desde temprano, con una fila de espera de 7 mesas antes de nosotros. Los
comensales platicaban, se tomaban fotos porque iban a cenar ahí por una ocasión
especial, y eran pocos los que se quejaban por la espera. Después de 20
minutos, obtuvimos una mesa en el interior del restaurante, cerca de la barra
de bebidas.
El mesero de nombre Héctor fue sumamente atento, y nos
preguntó si celebrábamos algo o si íbamos simplemente a cenar. Enseguida nos
trajo nuestras bebidas a mi novio y a mí, y se retiró una vez que pedimos la
cena. Durante este tiempo, pusimos atención al restaurante. La música es activa
y de moda, nada que pueda permitir que alguien se quede dormido, y el volumen
de la misma está cuidado de modo que no dificulte las conversaciones en el
interior del restaurante. Por otro lado, el decorado del comedor e incluso del
baño es sumamente creativo, y es muy relajante y divertido a la vez (el baño
tiene un sonido de fondo de aves en un bosque, y el papel tapiz incluye
fotografías de lo mismo). Asimismo, vimos que el logo del restaurante es de
color amarillo y el decorado sigue una paleta de colores similar; el amarillo
se relaciona con juventud, energía y hambre, adjetivos que describen la
experiencia en el restaurante.
Mientras esperábamos la comida, observamos que las personas
que esperaron con nosotros en la fila estaban viviendo una buena experiencia,
pues reían, bebían y platicaban; incluso los que se quejaron por la espera
tomaron fotos de su comida, pidieron a su mesero que les tomara fotografías y
no dejaban de sonreír. Una vez que llegó nuestra comida –antecedente: hace
aproximadamente un año, el restaurante comprendió que les faltaba personal para
atender a los comensales y reducir el tiempo de espera tanto por una mesa como
por su comida; contrataron personal de servicio y aumentaron su inventario, por
lo cual el tiempo de espera se redujo enormemente-, platicamos y comimos como
siempre, pues la comida nunca falla en hacernos felices. Finalmente, el mesero
nos llevó una encuesta con la cuenta, la cual siempre contestamos para
ayudarlos a mejorar en detalles que consideramos importantes. Nos dijo también
que nos recordaba de visitas anteriores, que nos recordaban por ser una linda
pareja. Esto último hace que seamos más fieles al restaurante, aunque a simple
vista no parezca de gran importancia. Sin embargo, empresas como Starbucks y Tiffany & Co., totalmente distintas entre sí, utilizan esa
misma estrategia para tener una imagen positiva en la mente del consumidor y
desarrollar la lealtad del mismo.
Por otro lado, la entrevista al dueño y fundador del
restaurante resultó benéfica pues pude comprobar que el neuromarketing es parte
irrefutable de todo proceso de mercadotecnia, pues sabemos que el cerebro tiene
mucho poder en la toma de decisiones y en la percepción del consumidor con
respecto a una marca. El restaurante invita a sus comensales a sentirse parte
de la familia Muncher, tanto en
creación de contenido en redes sociales como en la decoración de local (por
ejemplo, en las paredes se presentan fotografías informales de amigos). Pese a
los problemas que han enfrentado, el restaurante es popular y siempre está
lleno de comensales, lo que muestra que las personas son capaces de dejar de
lado los problemas por el servicio que reciben, lo cual incluye la amabilidad
del personal y el cuidado que el restaurante tiene por mejorar por sus
clientes.
Conclusiones
Como
conclusión a este escrito, hemos visto la importancia del funcionamiento del
cerebro en la toma de decisiones, un aspecto importante de la conducta humana
que las empresas pueden utilizar a su favor. Aunque la investigación del
cerebro permanece en pañales, la información que se ha recopilado hasta el
momento es suficiente para implementar campañas de publicidad y mezclas de
marketing benéficas tanto para los consumidores como para las empresas.
Sin
embargo, bien sabemos que las cuestiones de conciencia, consentimiento y
comprensión forman un conjunto cohesivo de cuestiones morales que se abordan,
en parte, por el libre albedrío y la justicia. Por ejemplo, detrás de un
"velo de ignorancia" en el que uno no sabe si es el vendedor o el
consumidor, ¿elegiría ignorar, ignorar o restringir? La respuesta es un claro
"no" desde la perspectiva de cualquier individuo que busque su mejor
interés y para quien la capacidad de ejercer el libre albedrío es una alta
prioridad.
Desafortunadamente,
la autorregulación y las políticas públicas están fuera de la práctica actual y
de las oportunidades futuras. Así como los derechos de autor y las variadas
leyes de propiedad intelectual establecidas antes de Internet no cumplen con
las necesidades legales existentes, por lo que nuestro pensamiento sobre la
falta de transparencia en torno a las actividades de promoción debe
actualizarse para incluir los métodos neuromarketing. Muchos dentro de las
comunidades académicas y profesionales pueden sugerir que el escepticismo
natural de los consumidores desarrollado a lo largo de siglos de tratos en el
mercado proporcionará una barrera natural para el daño potencial. Sin embargo,
la desconfianza sólo se activa en formas que son relevantes para las
experiencias acumuladas, y este "nuevo mundo valiente" presagia
nuevas preocupaciones de transparencia que pueden tener efectos insidiosos y
consecuencias desconocidas.
La
restricción potencial del libre albedrío y la invasividad de la privacidad
permitida por la tecnología de la neuroimagen requiere atención por los
círculos gubernamentales y académicos. La rápida recopilación, evaluación y
despliegue de los datos de escaneo cerebral anticipados por estos últimos
modelos revelan un nuevo terreno para investigadores y legisladores interesados
en la protección de los derechos de los consumidores. Las preguntas sobre
quién es el propietario de esa información, cómo se puede combinar con otras
bases de datos para desarrollar esfuerzos de marketing más sofisticados y
específicos y en qué condiciones puede ser vendido o negociado con otros
representan áreas que requerirán atención.
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